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Adjetivos gentilicios: ejemplos, escritura y usos

Los adjetivos gentilicios relacionan un nombre con un lugar: una autora mexicana, un museo madrileño, un encuentro europeo. Para usarlos bien, hay que distinguir el lugar de origen, la forma gramatical y la función de la palabra en la oración.

Esta guía reúne ejemplos de países, ciudades, regiones y continentes; explica cómo escribirlos y cómo reconocer sus usos adjetivos y sustantivos.

Qué son los gentilicios

Un gentilicio expresa procedencia o relación con un lugar. En «una escritora peruana», peruana vincula a la escritora con el Perú. También puede relacionar objetos, actividades o manifestaciones culturales con un territorio: una película chilena, la literatura francesa.

No se limita a países: puede referirse a una ciudad, una región o un continente. Bogotano se relaciona con Bogotá; andaluz, con Andalucía; europeo, con Europa. El nombre propio del lugar se llama topónimo. Perú es un topónimo; peruano es un gentilicio.

Los gentilicios pueden ser adjetivos o sustantivos. En su uso adjetivo de relación geográfica pertenecen a los adjetivos relacionales. Fuente: GTG: gentilicio.

Ejemplos de gentilicios y lugares

Esta selección permite comparar distintas formas. No es una lista completa ni una fórmula para inventar gentilicios. Si solo se muestra una forma, sirve para masculino y femenino en singular.

Doce lugares y sus gentilicios: formas del singular
LugarGentilicioEjemplo de uso
Perúperuano / peruanaartesanía peruana
Chilechileno / chilenacine chileno
Méxicomexicano / mexicanaautora mexicana
Franciafrancés / francesapoeta francés
Bélgicabelgadeportista belga
Canadácanadiensenovela canadiense
Marruecosmarroquíartista marroquí
Irániranípelícula iraní
Madridmadrileño / madrileñabiblioteca madrileña
Bogotábogotano / bogotanateatro bogotano
Andalucíaandaluz / andaluzapoeta andaluz
Europaeuropeo / europeaencuentro europeo

Fuentes: DPD: países y capitales con sus gentilicios; DLE: madrileño, bogotano, andaluz y europeo.

No siempre existe una única denominación: para París se recogen parisino y parisiense. Las terminaciones -ano, -ense o -eño aparecen en muchos gentilicios, pero no pueden añadirse libremente a todos los topónimos. Consulta la forma documentada y el lugar exacto al que se refiere.

Minúsculas, tildes y grafías

Los gentilicios se escriben normalmente con minúscula, tanto si son adjetivos como si designan personas: una fotógrafa mexicana, varias canadienses. El lugar conserva la mayúscula de nombre propio: México, Canadá. Que una palabra proceda de un nombre propio no obliga a copiar su mayúscula.

Se aplican las reglas generales: una palabra lleva mayúscula si inicia una oración o si forma parte de una denominación propia que la exige. Por eso no conviene enseñar «un gentilicio nunca lleva mayúscula» sin atender a su contexto. Los nombres de idiomas también se escriben con minúscula: estudio francés. Fuente: DPD: mayúsculas, 3.1 y 5.4.4–5.4.5.

Comprueba la tilde de cada forma: francés la lleva, pero francesa, franceses y francesas no. Iraní, iraníes y marroquíes conservan la tilde. El topónimo no determina mecánicamente la acentuación del gentilicio: México lleva tilde y mexicano no. Fuentes: DLE: francés y DPD: tilde.

Para México y sus derivados, el DPD recomienda la grafía con x: mexicano, mexicana. Esa x se pronuncia como la j del español; no debe leerse como la de taxi. DPD: México.

Género y número: no todos cambian igual

Cuando el gentilicio es adjetivo, concuerda con el nombre al que se refiere: un escritor peruano, una escritora peruana, unas escritoras peruanas. La concordancia también se aplica a cosas: una novela peruana. No se elige la forma por el género del nombre del país.

Algunos distinguen masculino y femenino: francés/francesa, andaluz/andaluza. Otros comparten forma: un ciclista belga y una ciclista belga; un visitante canadiense y una visitante canadiense. Belga no necesita un masculino «belgo» en estos usos.

Compartir forma de género no significa carecer de plural: belga/belgas, canadiense/canadienses. En andaluz/andaluces, la z se escribe c ante e; el femenino plural es andaluzas. Puedes repasar una y dos terminaciones y la concordancia del adjetivo.

Plurales en -í: variantes admitidas

Gentilicios como iraní y marroquí admiten dos plurales: iraníes o iranís; marroquíes o marroquís. En el uso culto son mayoritarias las formas en -es. Esa preferencia no convierte en incorrecta la variante en -s.

Así, «unas investigadoras marroquíes» y «unas investigadoras marroquís» tienen concordancia femenina plural. La forma del gentilicio no distingue género, pero sí singular y plural. No la cambies a una supuesta forma femenina «marroquía».

Esta pauta no debe extenderse sin consultar a todas las palabras acabadas en vocal. Para los casos de este apartado, véase DPD: plural, 1.3.

Uso adjetivo, uso sustantivo y nombres de lengua

Compara dos expresiones:

  • «Una investigadora peruana presentó el proyecto». Peruana modifica al sustantivo investigadora: uso adjetivo.
  • «Una peruana presentó el proyecto». Peruana designa directamente a la persona: uso sustantivo.

No te fijes solo en que haya un artículo delante: una aparece en las dos expresiones. Comprueba si el gentilicio modifica un nombre o si nombra directamente a la persona. En ambos usos se mantiene la minúscula y puede variar el número.

También hay palabras con otros significados. En «Estudio francés», francés es el sustantivo que nombra una lengua; no designa a una persona francesa. El contexto distingue ese uso de «un músico francés». Fuentes: GTG: gentilicio y DLE: francés.

Gentilicios unidos con guion

Cuando se mantienen las referencias independientes a dos lugares y se expresa una relación entre ellos, pueden unirse con guion: «reuniones franco-españolas», para reuniones entre representantes de Francia y España. Solo el último elemento concuerda con el nombre: franco permanece igual y españolas adopta femenino plural.

El guion no es siempre opcional. Si se forma una palabra que integra las dos nociones en una unidad, se escribe unida: francoiraní es uno de los ejemplos que recoge la Ortografía. No elimines ni añadas el guion mecánicamente: importa qué relación expresa la palabra.

Fuente: Ortografía: unión de gentilicios, 4.1.1.2.2.1.

Cómo analizar un gentilicio

  1. Identifica el lugar con el que se relaciona y comprueba su denominación.
  2. Distingue el topónimo del gentilicio: Bogotá/bogotano.
  3. Comprueba si modifica a un nombre o designa directamente a una persona; considera otros sentidos, como el nombre de una lengua.
  4. Ajusta género y número sin inventar terminaciones.
  5. Revisa mayúsculas, tildes y variantes admitidas.

En su lectura de procedencia, el gentilicio no mide una cualidad: una persona no procede «más» de un país por añadir muy. Si aparece una lectura expresiva de lo que alguien considera típico, hay un cambio de interpretación, como ocurre con otros adjetivos relacionales. No confundas esa valoración con la procedencia geográfica.

Continúa con las 18 oraciones comentadas y los 10 ejercicios de gentilicios.