La apócope del adjetivo explica contrastes como bueno/buen, grande/gran y primero/primer. Para elegir la forma correcta importan la palabra concreta, el nombre al que acompaña y la construcción en que aparece.
Esta guía reúne las reglas principales, sus excepciones y las variantes admitidas. También distingue los indefinidos y numerales que suelen estudiarse junto a los adjetivos.
Qué es la apócope
La apócope es la pérdida de uno o varios sonidos al final de una palabra. En «un buen consejo», buen es la forma apocopada de bueno: se pierde la -o. En «un consejo bueno» se conserva la forma completa. Se dice la apócope, en femenino. DPD: apócope.
No consiste en acortar cualquier palabra a voluntad. Cada forma tiene condiciones de uso. Tampoco equivale a formar el femenino, como bueno/buena, ni a escribir una abreviatura con punto.
Además de adjetivos como bueno o grande, se apocopan ciertos indefinidos y numerales. Los incluimos en apartados propios porque aparecen en las listas escolares de «adjetivos apocopados», pero no todos son adjetivos calificativos: algún determina un nombre y cien expresa una cantidad.
Bueno → buen; malo → mal
Bueno y malo adoptan buen y mal cuando preceden a un sustantivo masculino singular: un buen plan, un mal resultado. Puede haber otra palabra entre ambos: un buen segundo intento. En femenino se mantienen buena y mala; en plural, buenos, buenas, malos o malas. Después del nombre o como atributo no se usan esas formas cortas: un plan bueno; el resultado es malo.
Hay construcciones especiales: en «el bueno de Julián», la preposición de impide la apócope de bueno. Si bueno se coordina con otro adjetivo antepuesto, el DPD admite las dos formas: «un buen y leal compañero» y «un bueno y leal compañero». Esta posibilidad no autoriza «un bueno compañero» sin coordinación.
También hay que distinguir categorías: en «un mal cálculo», mal es una forma de malo; en «calculó mal», mal es un adverbio referido al verbo. Fuentes: DPD: bueno y DPD: malo.
Grande → gran: género y excepciones
Grande se apocopa en gran ante un nombre singular masculino o femenino: un gran esfuerzo, una gran sorpresa. También si interviene otra palabra: una gran primera actuación. Se conserva grande después del nombre y grandes en plural: una caja grande, grandes cajas.
- Con más o menos delante de grande no se apocopa: su más grande logro, el menos grande edificio del conjunto.
- Con muy se admiten las dos formas: muy gran alegría y muy grande alegría.
- Cuando grande se coordina con otro adjetivo antepuesto, también hay alternancia: un gran y luminoso salón; un grande y luminoso salón.
Las variantes admitidas no son necesariamente igual de frecuentes. Gran tampoco significa siempre excelente: una gran caja puede ser una caja de mucho tamaño. La posición y el significado deben estudiarse con contexto. Fuente: DPD: grande.
Primero → primer; tercero → tercer
Los ordinales primero y tercero se apocopan ante un nombre masculino singular, incluso si hay una palabra interpuesta: el primer capítulo, su tercer gran proyecto. Después del nombre o sin un nombre expreso en estos usos, se mantienen completos: el capítulo primero; llegó el tercero.
Para el femenino, la recomendación general es primera y tercera: la primera edición, la tercera puerta. Se documentan «la primer vez» y «la tercer vez» en algunas zonas de América, pero el DPD recomienda evitarlos en el uso culto actual. No confundas esta pauta con gran, que sirve para ambos géneros.
En coordinaciones o construcciones con un nombre elidido pueden alternar las dos formas: «mi primer y único viaje» y «mi primero y único viaje»; «del tercer al último capítulo» y «del tercero al último capítulo». No traslades esa opción a «el primero capítulo».
Fuentes: DPD: primero y DPD: tercero.
Algún, ningún y cualquier: indefinidos
Alguno y ninguno se convierten en algún y ningún ante un nombre masculino singular: algún recurso, ningún mensaje, algún buen recuerdo. Sin un nombre al que determinen directamente, conservan la forma completa: alguno respondió; no contestó ninguno; alguno de los mensajes. Las formas algún y ningún llevan tilde.
Ante un femenino que empieza por /a/ tónica son normales un, algún y ningún: un águila, algún águila, ningún águila. También se admiten las formas plenas una, alguna y ninguna en ese contexto. Si se interpone un adjetivo, se mantiene el femenino: una hermosa águila, alguna hermosa águila. El nombre sigue siendo femenino: un águila herida. No se debe generalizar esta alternancia a los demás adjetivos: una buena arma, no «un buen arma».
Fuentes: DPD: alguno, DPD: ninguno y DPD: uno.
Cualquier y cualquiera
La forma general ante un nombre singular de cualquiera de los dos géneros es cualquier: cualquier libro, cualquier solución, cualquier otra propuesta. Como pronombre se usa cualquiera: cualquiera puede entrar; cualquiera de esas propuestas.
En posposición aparece la forma completa: un día cualquiera. Puede aportar un matiz de indiferencia o de algo corriente; moverla no siempre mantiene el sentido. El DPD recoge además cualquiera ante nombres femeninos en Chile y, ocasionalmente, otras áreas: no debe marcarse como error universal esa variante. El plural es cualesquiera; la variante apocopada cualesquier existe ante nombres, aunque hoy es poco frecuente. Fuente: DPD: cualquiera.
Uno → un; ciento → cien
Cuando cuenta elementos de un nombre masculino, uno adopta un: solo un asiento. La pauta alcanza los compuestos: veintiún asientos, treinta y un asientos. Ante un femenino como silla se usa la forma correspondiente: veintiuna sillas. Sin ese nombre expreso: «Quedan veintiuno». En «el número uno», uno nombra el número. También existe un como artículo indefinido: la forma por sí sola no decide la categoría. Fuente: DPD: uno.
Ciento adopta cien para cuantificar exactamente 100 elementos: cien páginas, cien nuevos libros. Se mantiene en 101–199: ciento cuatro páginas. Compara también cien mil con ciento dos mil. La forma cien puede aparecer sola: «Conté hasta cien»; por tanto, no es correcto enseñar que todas las formas apocopadas necesitan siempre un sustantivo detrás. Para profundizar en las cantidades, consulta los numerales. Fuente: DPD: ciento.
Santo → san y los nombres que lo exceptúan
Como tratamiento cristiano ante un nombre de pila masculino, santo adopta normalmente san: san Pedro, san Francisco. Las excepciones que recoge el DPD son santo Domingo, santo Tomás, santo Tomé y santo Toribio. El femenino es santa: santa Clara.
No se trata de acortar santo ante cualquier nombre: un santo varón conserva santo. Cuando nos referimos a la persona, el tratamiento se escribe con minúscula. Puede llevar mayúscula al formar parte de nombres propios de lugares, instituciones u otras denominaciones: la ciudad de Santo Domingo. Fuente: DPD: santo.
Cómo elegir la forma sin aplicar reglas falsas
- Identifica la palabra completa: buen viene de bueno, no de buena.
- Busca el nombre relacionado y comprueba su género y número.
- Observa la posición y la construcción: no es igual «algún libro» que «alguno de los libros».
- Revisa las condiciones propias de esa palabra: más grande conserva la forma completa; santo Tomás es una excepción.
- Si hay dos variantes admitidas, explica esa alternancia en lugar de declarar errónea una de ellas.
La apócope cambia la forma, pero no crea por sí sola un nuevo grado del adjetivo. Tampoco convierte el sustantivo femenino águila en masculino ni permite eliminar finales libremente.
Continúa con las 18 oraciones comentadas o resuelve los 10 ejercicios de apócope.